jueves, 15 de abril de 2010

El juez Garzón llega tranquilo al Supremo para declarar por los cobros de Nueva York

  • Garzón declara como imputado por un curso que impartió en N. York.

  • El juez ha llegado al Supremo andando y aparentemente tranquilo.

  • Algunas personas le esperaban frente al Tribunal para darle ánimos.

Baltasar Garzón.
El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha llegado andando y tranquilo a las 10.15 horas al Tribunal Supremo, donde declara ya ante el magistrado de este órgano Manuel Manuel Marchena como imputado en los presuntos delitos de prevaricación y cohecho en relación con los cobros que pudo percibir de la organización de unos cursos en la Universidad de Nueva York en 2005 y 2006, que fueron patrocinados por el Banco Santander.

El juez llegaba con semblante serio, en compañía de sus escoltas y en medio de una gran expectación mediática, ya que alrededor de medio centenar de cámaras de televisión e informadores se apostaron a las puertas de la institución para cubrir su entrada. Hoy, apenas media decena de curiosos se acercaron a comprobar el acceso del juez al alto tribunal y sólo una señora le apoyó con gritos de "inocente, inocente" en el momento en el que accedía al tribunal. Otro hombre portaba una pancarta en la que se podía leer: "España del revés. Corruptos y fascistas juzgan al juez".

Se trata de la segunda ocasión en la que el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 comparece ante el Supremo, después de la que tuvo lugar
el pasado 9 de septiembre en relación con la querella que se dirige contra él -a instancias del sindicato de funcionarios Manos Limpias y de Falange Española y de las JONS- por una presunta prevaricación cometida cuando abrió una causa en la Audiencia Nacional por las desapariciones durante el franquismo.

En el caso de hoy, los letrados querellantes, José Luis Mazón y Antonio Panea, relacionan la supuesta percepción de 302.000 dólares por parte de Garzón por la organización de los cursos con la decisión de éste de no admitir a trámite posteriormente una querella formulada contra directivos del Banco Santander, entre ellos su presidente Emilio Botín, en el proceso penal por las "cesiones de crédito".

La citación coincide además con la creciente movilización de sectores jurídicos,
sociales, artísticos e incluso de internet en apoyo del magistrado tras conocerse a decisión del Supremo de sentarle en el banquillo por el asunto de las fosas.

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