domingo, 31 de mayo de 2009

A prisión el asesino de la joven Isabel Canino

La jueza del Juzgado de Guardia de La Laguna ha decretado en la tarde de este domingo el ingreso en prisión provisional, incomunicada hasta el próximo jueves y sin fianza de Salvador Alberto Morales Méndez, el presunto asesino de la joven conductora de Titsa, Isabel Canino, a quien ha imputado un delito de asesinato.

Salvador Alberto mantuvo una relación amorosa con la fallecida durante 16 años y el cadáver de Isabel Canino apareció en una fosa séptica de una casa a nombre de este hombre que también trabaja en Titsa.

Así lo ha indicado en un comunicado el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), que explica que después de que concluyera la declaración Morales, que se inició sobre las cinco de la tarde en el juzgado de guardia de La Laguna, la jueza ha precisado que aún se siguen realizando diligencias investigadoras.

Además, ha manifestado que las actuaciones continúan bajo secreto de sumario. La Policía Nacional, mientras, trabaja a toda prisa para atar las pruebas que lo relacionan directamente con la desaparición de una mujer a la que supuestamente habría agredido y acosado, según los testimonios recabados.

Mientras tanto, se aguarda a los resultados de la autopsia para determinar las causas exactas de la muerte. La principal prueba es que el cadáver apareció en una fosa séptica de una propiedad del detenido en el camino de La Hornera, una fosa que Salvador Morales construyó justo al lado del pozo negro principal y cubrió totalmente con baldosas para evitar que fuera descubierta.

Salvador Morales ha entrado en la cárcel de Tenerife II exactamente a las 19.33 horas en un furgón de la Policía Nacional. Ha quedado ingresado en un módulo especial bajo el llamado PTS (Protocolo de Prevención de Suicidios). Mañana lunes será examinado por un equipo de psicólogos para determinar su estado anímico y decidir donde queda provisionalmente en Tenerife II. Fuentes cercanas a la investigación aseguran que las pruebas recabadas por la Policía han sido suficientes para el ingreso provisional en prisión, en espera del resultado de nuevas averiguaciones sobre este crimen, sobre todo las conclusiones de la autopsia.

El cadáver de Isabel Canino apareció en el fondo de la fosa séptica auxiliar oculta en una habitación del número 80 del camino de La Hornera, en medio de un lodo de residuos. Sobre ella, el presunto asesino arrojaría escombros, cemento y cal para acelerar el proceso de descomposición. El cuerpo estaba maniatado, con las manos en la espalda atadas por una brida. También apareció otra brida en el cuello.

Las primeras hipótesis barajan que estas bridas fueron puestas posmorten para introducir el cuerpo en la fosa, aunque todavía no se han descartado algunas de las líneas de la investigación.

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